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Número de Febrero de 2003
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Contra viento y marea, como diría un aguerrido capitán de barco cuya única pretensión es llevar a buen puerto su nao. Unos cuantos meses de tirantez, que avivaron la incertidumbre entre los potenciales participantes del gran evento, han sido la tónica de una sembrada duda que parece ya distendida y sofocada. Por supuesto hablamos de FICAAR, la Feria de la Caza y las Armas.

En unos días cumplirá nada menos que cinco añazos. Tras su bagaje, la experiencia, los esfuerzos y el apoyo de quienes tienen fe ciega en este gran escenario, lo que hace unos meses barruntaba cúmulos de nubes turbias, hoy son sólo vapores inodoros. Los obstáculos se dieron cita allá por el mes de abril del año pasado, cuando los desacuerdos concluyeron con la determinación de seguir el rumbo rutilante que durante cuatro años ha dado nimbo a FICAAR.

Ahora forma parte del pasado la incertidumbre de lo que el anunciado divorcio entre las partes que dieron vida a la feria auguraba en las mentes díscolas de los que pretendieron hacerla tambalear. Tan solo hace siete meses que afloró esa situación de desasosiego. A día de hoy, la marcada personalidad de FICAAR delinea su fiel directriz para cosechar un nuevo y rotundo éxito.

Las cifras con las que cuenta FICAAR, incluso antes de que el gran público vea su cara, son el único aval que sirven de garante a la consecución de los resultados que todos los participantes esperan. Ciento veintiún firmas expositoras, treinta y nueve firmas extranjeras procedentes de dieciséis países de todos los continentes? y, por supuesto, todos los sectores y subsectores que se derivan de la actividad cinegética estarán presentes. Parece mentira que un cazador tenga tantas necesidades: gestión cinegética, taxidermia, esculturas, diseñadores, cuchillería, óptica, salud y medicina, alimentación? y entre tanta variedad no pueden faltar las grandes firmas armeras que se darán cita durante la celebración de la feria.

Confianza, seguridad y respuesta, son algunas de las cuestiones que avalan el sentir de una presentación global abierta a todo tipo de público con todo tipo de necesidades, y no sólo eso, sino que pretende avivar su fragor con la llamada a nuevas marcas y campos relacionados con el medio, en un ambiente que responda a todas las acepciones de esa palabra que forma parte de nuestro nombre: Feria. El trabajo de los partícipes sirve, en bandeja de plata, los motivos por los que este quinto año va a suponer el aniversario de la madurez para esta gran nao, que más bien parece el arca de Noé, donde caben absolutamente todos los grandes de la pasión cinegética.

En unos días, FICAAR volverá a mostrarse, una vez más, como el producto de rotundo éxito para el que nació hace ahora cinco años, fórmula con la que ha conseguido, por méritos propios, situarse en el podio con un merecido oro. El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo aguarda impaciente el incesante ajetreo del que será testigo, en un gesto que altera la condición de todo cazador, ya que el silencio al que acostumbran se torna en algarabía ante tan mastodóntico evento cinegético, en una cita que un año más se convierte en visita obligada para todos los amantes de este mundo que es la caza, y con el que esperamos otro sobresaliente.

Parece evidente que los resultados de años anteriores han fortalecido la posición de la feria más importante del sector, que no duda en mantener rumbo a su destino, que es Madrid, contra viento y marea, y que, sin lugar a dudas, es el mejor puerto donde puede atracar la gran Feria de las Armas y la Caza.

Por R.M.

Bodega Dehesa del Carrizal